El uso de un aparato para medir las distancias aviva el debate sobre la tecnología
Por primera vez, los jugadores de golf podrán usar en una competición oficial del circuito un aparato láser para medir las distancias.
No solo eso, también servirá, en teoría, para acelerar el juego, un problema, el de las rondas de más de cinco horas, que los dirigentes del golf quieren reconducir para no perder audiencia joven.
Según informa El País, este jueves comienza en Kiawah Island, en Carolina del Sur, el segundo grande de la temporada, el Campeonato de la PGA (de jueves a domingo de 19.00 a 1.00 en Movistar Golf), y frente al viento que amenaza, ante las dunas que llenan de trampas un recorrido de 7.200 metros, los golfistas no hablan de imaginación, sino de tecnología.
Juan Morenilla comenta en El País que, en un deporte que ha abierto la puerta continuamente a las mejoras tecnológicas (palos que son como cañones, bolas que vuelan cada vez más, todo tipo de artilugios para medir cada parámetro en los entrenamientos), el láser ha sido para algunos la gota que colma el vaso.
“Es la mayor tontería que han podido hacer en un torneo del PGA, y sobre todo en un grande”, se queja Jon Rahm, número tres del mundo, 26 años. “Es algo que han hecho porque sí y sin preguntar a los jugadores. Para algo tenemos ya a los caddies y los libritos de distancias [las referencias que siempre han usado los golfistas para conocer cuántos metros hay desde su posición hasta la bandera, y según eso utilizar un palo u otro, imaginar un tipo de golpe u otro]. Yo soy un enamorado del golf e intento mantenerlo lo más puro posible. Intentar eliminar tanto el error humano en el deporte es hacerlo peor, es quitar el arte al golf”.