Ha llegado el momento de elegir, de optar, de apoyar y de votar. Los condicionantes no deben y no pueden ser otros que el respeto, la libertad y la generosidad.
- Que nuestra decisión sea producto del RESPETO a nosotros mismos, a nuestros principios y valores, a nuestra experiencia, al margen de la empatía y los favores personales obtenidos o deseados, y siempre desde el respeto a la opción de los compañeros y de las compañeras que sean convergentes o divergentes a nuestra decisión.
- Que nuestra elección sea producto de la LIBERTAD, de una decisión sin presiones, ni como respuesta al mercadeo de voluntades, ni mucho menos al sectarismo más propio de quien sufre el "síndrome de Estocolmo".
No estamos en condiciones de reivindicar la libertad para los demás si no somos capaces de ejercerla con nosotros mismos.
- Que nuestra decisión tenga como consecuencia la GENEROSIDAD antes, durante y después de ejercer el derecho a decidir entre las distintas opciones. Generosidad desde la coherencia y no en las adhesiones más propias de los fanatismos, generosidad porque estamos decidiendo desde lo que es mejor para el partido y, consecuentemente, para nuestra sociedad, especialmente teniendo presente que nuestro partido, el PSOE, es un instrumento para transformar y mejorar las condiciones de vida de aquellos que peor lo están pasando. Generosidad el día después, porque seguiremos en el mismo partido, y nuestro Secretario o Secretaría General lo será de todas y de todos los militantes. Desterrando etiquetas, estigmas, vendettas y purgas que dinamitan la unidad, y que solo benefician al adversario político.
La fuerza y la capacidad transformadora del resultado de unas elecciones, solo es posible cuando el olor del número de votos está impregnado de estos tres elementos: respeto, libertad y generosidad, de no ser así estaremos en la paz de los cementerios, donde no hay ruidos ni discrepancias, pero tampoco hay vida.
Que las consecuencias de este proceso electoral sea la transparencia interna y externa, que no experimentemos la vergüenza personal ni la ajena, que nos sintamos orgullosos de pertenecer a una organización que decide en clave de los principios que justifican su razón de ser.
Fd.- Manuel J. García Morales
Concejal del Partido Socialista en Santa María de Guía