Este lunes 16 y miércoles 18, de 17 a 19.30 horas, la Concejalía de Servicios Sociales del Ayuntamiento de la Villa de Moya organiza la segunda parte del taller ¿Cómo mediar con mis hijos e hijas? Una iniciativa dirigida a padres con hijos con edades entre los 12 y 18 años, continuación del celebrado hace una semana para padres con hijos entre 7 y 12 años. Dos etapas bien diferenciadas que requieren de herramientas y estrategias específicas, que permitan a los padres afrontar y resolver los conflictos que se puedan desarrollar en el seno familiar. Tal y como explica Liliana Rodríguez, directora del Centro de Formación y Mediación Formymedia y especialista encargada de impartir el taller.
Para nosotras es muy importante que las familias conozcan esas herramientas y estrategias de mediación que les permitirán gestionar de una manera más efectiva los conflictos que pueden tener con sus hijos.
¿Qué contenidos tratarán en este taller?
Trataremos cuestiones como las dificultades que existen en la comunicación con los hijos y, sobre todo, cómo lograr una comunicación más efectiva y que incida directa y positivamente en el comportamiento de los jóvenes para que puedan mejorar. También facilitaremos pautas básicas para que los padres manejen sus emociones y que a su vez enseñen a sus hijos a tener un mayor control emocional.
¿Cuáles son las situaciones conflictivas más frecuentes en el seno familiar?
Sobre todo asuntos cotidianos, más relacionados con las expectativas de los padres que con las normas formuladas. Esto quiere decir que padres e hijos interpretan de diferente manera el significado de las cosas y ambas partes ni se entienden ni asumen el punto de vista contrario.
En el reparto de las tareas domésticas, por ejemplo...
Sí. Pero también en la imagen de los chicos, la forma de ser, el modo de comportarse, el rendimiento académico o el tipo de amigos que tienen los hijos. Además del uso excesivo de las tecnologías, la regulación de las actividades económicas o problemas de conducta en el instituto en la relación con los profesores y compañeros.
¿Qué pautas concretas se ofrece a los padres para resolver este tipo de conflictos?
Con los niños pequeños lo que se emplea son técnicas como la repetición del mensaje o 'el disco rayado' y la disuasión. Tratar de no enfocarse tanto en el conflicto sino darle una solución efectiva en el momento. En el caso de los adolescentes, los obstáculos más habituales son de comunicación. Requiere técnicas de comunicación efectivas, programación neurolinguística, escucha activa... En definitiva, cómo traducir los reclamos de los hijos en pedidos y cómo comunicarnos mejor con ellos.
Y, en ningún caso, un padre debe...
Etiquetar o culpar a los hijos cuando ve una conducta repetitiva. Debemos tratar de comprender qué hay detrás de lo que intentan transmitirnos con esas conductas y cómo se están sintiendo ellos en esta etapa de sus vidas. Es algo que a veces pasamos por alto.
Si bien ha sido un caso extremo, recientemente hemos vivido en Gran Canaria el asesinato de una joven universitaria a manos de otro joven de 18 años, quien aparentemente presenta cierta adicción o uso descontrolado de los videojuegos. ¿Se puede prevenir un caso así con la mediación?
Los padres deben prestar mucha atención a sus hijos y estar pendientes de su evolución. Conviene preguntarles mucho cómo se sienten; interesarnos en su día a día, en su autoestima... Pero hay que saber preguntar de forma sutil para que no se sientan interrogados. Es la única forma de detectar que algo puede estar fallando. Una buena comunicación con nuestros hijos puede evitar situaciones dramáticas y extraordinarias como esta. Todo lo que hagamos con ellos en esta etapa de sus vidas, el día de mañana dará un adulto con mucha conciencia de las cosas. Y si no queremos que estas conductas deriven en otro tipo de delitos, lo importante es hacerlo ahora.
¿Una mediación inadecuada?
Más que una mala mediación, quizá en algún momento de la vida cotidiana se dejó de prestar atención a algo verdaderamente importante. En algún momento quizá no se tuvo la atención que el hijo requería.
¿Cómo detectarlo? ¿Hay indicios o señales que pongan en alerta a los padres?
Si tenemos una buena escucha hacia lo que los hijos dicen o en la forma en la que se comportan, entonces les podemos ayudar mejor y conectar mejor con las emociones que pueden tener ocultas y no nos transmiten. Tenemos que estar muy atentos a estos comportamientos y centrarnos en buscar qué hay detrás de esas manifestaciones, más que en mostrar quejas continuas.
Las nuevas tecnologías quizá han añadido dificultad a la comunicación padres-hijos ¿Cómo conviene actuar ante un uso descontrolado?
Hay chicos que pasan muchas horas frente a un ordenador, videojuegos o con el móvil. Por eso es importante cómo los padres transmiten hasta dónde es bueno o es malo ese uso, que lo hagan con mucho énfasis y con un mensaje claro y preciso. Racionalizar más que prohibir; establecer límites, con firmeza, que los chicos entiendan y no los vean como un capricho de los padres. Necesitamos que los adolescentes aprendan que lo más valioso no es lo que tienen sino a quienes tienen en sus vidas. Que aprendan a controlar sus actitudes y no que sus actitudes les controlen a ellos. Aunque a algunos padres se les haga muy pesado o cuesta arriba, es la etapa donde más atención necesitan.
¿Suelen entenderlo así los padres?
El problema que detectamos es que, a veces, los padres no saben expresar claramente lo que necesitan y el adolescente no comprende lo que queremos. En el caso de las nuevas tecnologías, en vez de verlo como una responsabilidad o gestión del tiempo, lo ven como un capricho o imposición de los padres. Siempre debe de haber predisposición al diálogo y a la negociación para que entiendan que existen límites y que las conductas inapropiadas deben tener consecuencias.
Mucho diálogo...
Y mucho respeto. Es un error actuar más autoritarios que con disposición democrática dentro del hogar y, sin embargo, en otras ocasiones ser demasiado permisivos. Tenemos que ser muy precisos en los detalles; evitar frases como "porque lo digo yo"; explicar razones; implicarles en temas importantes; despertar la colaboración haciéndoles ver que ellos también aportan dentro del hogar. Mensajes afirmativos; tono y lenguaje positivo. En definitiva, promover todas aquellas cuestiones que fomenten una mejor convivencia.
El Ayuntamiento de la Villa de Moya organiza con frecuencia este tipo de talleres. Las administraciones públicas deberían tomar más en consideración la mediación...
Sí porque no es sólo una cuestión individual, puede derivar en problemas sociales. La mediación no debe estar reservada sólo a los profesionales sino que estas herramientas deben ponerse a disposición de toda la sociedad para gestionar situaciones conflictivas o de la vida diaria. Así crearemos una sociedad más pacífica. Quizá funcione añadirla como materia en los colegios además de desarrollar este tipo de talleres.
Las personas interesadas en asistir al taller ¿Cómo mediar con mis hijos e hijas? pueden inscribirse en el teléfono 928 61 12 55 extensión 330, 331 ó 332; en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o bien directamente en la Concejalía de Servicios Sociales, en la calle Lope de Vega, 21. Las plazas son limitadas.